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El itinerario descrito
es uno de los muchos posibles en un país del tamaño de China, en el que
cada una de sus provincias podría constituirse en objeto de un viaje
exclusivo. Centrado en la mitad oriental, los viajeros se han alejado de
la concepción de recorrido temático y han preferido cultivar un estilo
asemejado a las actuales costumbres gastronómicas: minimalista en la
porción; extensivo y diverso en la degustación.
Durante cuatro semanas,
el uso intensivo de medios de transporte de largo recorrido ha permitido
desplazamientos entre ubicaciones distanciadas por centenares de
kilómetros; el grado de desarrollo de las infraestructuras de
comunicaciones lo permite, lo que no significa que haya resultado una
tarea sencilla, por las dificultades de entendimiento entre lenguas,
principalmente.
Desde Chengde hasta
Macao, desde Fenghuang hasta Quingdao, un recorrido circular de miles de
kilómetros a través de esta vasta extensión ha permitido una primera toma
de contacto, una impregnación sintética de la cultura y del paisaje chino. |