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Hong Kong - Guangzhou
Nos hemos tomado la
mañana de relax, y la aprovecho para mirar algunas opciones de transporte
para continuar nuestro viaje.
A las 14:43, partimos en
el tren expreso T818 que nos llevará a Guangzhou (Cantón) desde Hung Hom,
punto donde coincide una estación de metro (línea azul celeste) y una
estación de ferrocarril con salidas frecuentes durante todo el día.
Por cierto, que será en esta estación en donde habré visto por primera vez
una pantalla LCD con imágenes tridimensionales. También saborearé
una cerveza Senmekele (o así he entendido su nombre). Lo cierto es
que me resulta familiar...

El trayecto dura algo
menos de dos horas en este tren rápido gestionado por la compañía
hongkonesa de ferrocarriles cuyo recorrido finaliza en Guangzhou East.
Desde allí, tomamos las líneas 1 y 2 de metro para que nos lleve a la
estación principal de trenes, un potencial icono fotográfico que habrá que
modelar aprovechando la actividad social en las inmediaciones de la misma.
La pregunta es: ¿tanta gente está esperando coger un tren?
En mi búsqueda de las
taquillas, alguien me anticipa que están cerradas porque es sábado por la
tarde. Se trata de una persona joven, una chica, que me lo explica
con absoluto convencimiento, pero mi testarudez puede más (continúo
buscando las taquillas hasta encontrarlas) y eso me salva de perder la
oportunidad de adquirir los billetes. ¿Por qué no lo he hecho antes
de partir a Macao y Hong Kong? Por la incertidumbre en cuanto a la
posibilidad de obtener el visado nuevo en el plazo previsto.
Una vez en "la cola de
la taquilla que menos cola tiene del grupo de taquillas que menos cola
tienen", solicito tres billetes para esta misma noche, pero no hay suerte.
Dos líneas distintas nos pueden acercar a nuestro destino, Wuyuan: una,
con parada en Jingdezhen, la mejor opción, a muy pocos kilómetros de
aquélla; la otra, hacia Nanchang, un poco más al oeste y que nos obliga a
realizar un arco en torno a un lago, bien en tren -lo que conlleva un
trasbordo-, bien en autocar, con demasiadas horas de viaje. Pero la
opción Jingdezhen representa partir al día siguiente por la mañana, a las
09:30, en un viaje que duraría hasta las 01:30, por lo que decido
dirigirme a Nanchang. La partida también es al día siguiente, pero a
las 18:43, así que podemos dormir en Guangzhou y realizar una breve visita
a la ciudad. Además, es posible que ese tren, número K85, no
finalice su recorrido en Nanchan, sino en Jiujiang, un poco más al norte,
desde donde una autopista conecta con Jingdezhen. Perfecto. No
me atrevo, obviamente, a complicarme con explicaciones con la taquillera.
Una vez en el tren, trataré de alargar el billete hasta esa ciudad.

Nos dirigimos al hotel
Elian, recomendado en la guía, y en teoría tan cerca de la estación que es
absurdo coger un taxi, pero no cuesta localizarlo a pesar de que vamos con
el plano en la mano. Nos cruzamos con el hotel New Mainland, en la
misma calle que el Elian; como nos convence su aspecto general y el de la
habitación, decidimos pernoctar allí.
A recordar: los hoteles
permiten, normalmente, la contratación de medio día adicional a la
estancia, lo que resulta muy práctico. En nuestro caso, nos
permitirá, mañana, relajarnos y tomar una ducha después de visitar
Guangzhou (Cantón) y antes de dirigirnos a las 18:30 a la estación de
tren.
Una vez más, en un
restaurante próximo se reproduce el drama de seleccionar los platos.
Paseo entre las distintas mesas para señalar qué quiero comer.
Montse, por el contrario, prefiere elegirlos a través de ese diálogo
fluido que caracteriza nuestras conversaciones con los camareros.
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